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sábado, 24 de febrero de 2018

El clásico de hoy: Los miserables, de Victor Hugo

"La hija de aquella mujer era uno de los seres más hermosos que pueden imaginarse y estaba vestida con gran coquetería. Dormía tranquila en los brazos de su madre. Los brazos de las madres son hechos de ternura; los niños duermen en ellos profundamente.
En cuanto a la madre, su aspecto era pobre y triste. Llevaba la vestimenta de una obrera que quiere volver a ser aldeana. Era joven; acaso hermosa, pero con aquella ropa no lo parecía. Sus rubios cabellos escapaban por debajo de una fea cofia de beguina amarrada al mentón; calzaba gruesos zapatones. Aquella mujer no se reía; sus ojos parecían secos desde hacía mucho tiempo. Estaba pálida, se veía cansada y tosía bastante; tenía las manos ásperas y salpicadas de manchas rojizas, el índice endurecido y agrietado por la aguja". 

Siempre es bueno volver a los clásicos, y para quienes busquen disfrutar de la lectura, y al mismo tiempo emocionarse con la trama, esta novela, que además cobró fama a partir del musical y su versión fílmica, es, sin duda, una de las más recomendables.
Obra cumbre del romanticismo francés y de la literatura universal, Los miserables recrea a la perfección los problemas y miserias que afronta la Francia del siglo XIX, con sus guerras y revoluciones, a través de la vida de personajes queribles e inolvidables: Aquellos que viven en la miseria o sufren injusticias pero se redimen por su buen corazón y sus buenas obras, y aquellos miserables que se benefician con los males ajenos. Valjean y Javert inigualables.
















https://es.babelio.com/livres/Hugo-Los-Miserables/872/critiques/1855

miércoles, 14 de febrero de 2018

El misterio de Edwin Drood, de Charles Dickens

“Porque un cuento cumplido puede dar la inmortalidad a un hombre, en el sentido superficial y literario; pero un cuento inconcluso sugiere otra inmortalidad, más necesaria y más extraña”

G. K. Chesterton


Siempre es bueno volver a uno de los grandes autores. En este caso la novela póstuma - e inconclusa - de Charles Dickens . El Misterio de Edwin Drood.
Puede resultar paradójico leer una novela de misterio sabiendo que nos perderemos el final. Pero los grandes maestros - y sin duda Dickens lo es - nos pueden deleitar con su prosa aún en una obra lamentablemente inconclusa. También, es una oportunidad para imaginarnos el final que le hubiera dado el autor o , por qué no? darle nosotros nuestro propio final.  

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