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sábado, 12 de febrero de 2022

La lectura de hoy: Lo que la marea esconde, de María Oruña

"En esta novela he pretendido ofrecer un homenaje a todos aquellos libros que, especialmente a principios del siglo XX, trataban ingeniosos casos de crimen «de habitación cerrada». En las citas al comienzo de cada capítulo siempre he recurrido a alguno de ellos, aunque mi preferido, con diferencia, es El misterio del cuarto amarillo, de Gastón Leroux. La solución de mi crimen, que parece imposible, vino de mano de la Historia, y creo que el lector disfrutará con la información contrastada que se ofrece a lo largo de la trama".



Planteada ex profeso para homenajear a las novelas de misterio de cuarto cerrado, como bien explica la autora en las páginas finales, nos encontramos con una novela muy llevadera que comienza cuando la Tte Valentina Redondo, después de vivir un drama personal ,- una tragedia -, que la afectó, decide alejarse de sus seres queridos y dedicarse, con mucha fuerza, y obsesivamente, a su trabajo. Y el primer caso del que debe hacerse cargo con su equipo, al reincorporarse, es nada menos que una muerte ocurrida en un lujoso barco que había pertenecido al rey Alfonso XIII. La víctima, una empresaria local, una mujer bastante antipática vinculada al mundo del tenis, muere encerrada en su camarote, acuchillada. Hay un reducido grupo de sospechosos, pero ninguno de ellos, según los testimonios y las evidencias, pudo acceder a la habitación, por lo cual, el crimen parece irresoluble.
En la investigación, que se complica con una segunda muerte, aportan también los allegados de Valentina, Oliver y Clara que, cada uno desde su lugar y en una forma determinante, ayudan a resolver el caso.
Nos encontramos entonces con una obra muy entretenida, que nos reencuentra con personajes queridos y queribles, que se lee muy rápidamente, y que, además, nos remite a esos relatos de principios del siglo XX que tanto nos gustan.
Bienvenido sea, entonces, este nuevo caso de Valentina y los suyos, novela que, seguramente, todos los amantes del género, disfrutarán, y mucho.


martes, 29 de septiembre de 2020

La lectura de hoy: Donde fuimos invencibles, de María Oruña

 "En el jardín secreto, el vergel parecía dejarse mecer por aquella música que recordaba que, al llegar el frío, deberíamos intentar recordar lo invencibles que éramos aquel verano. Y que cuando, por fin lo hubiésemos recordado, solo teníamos que seguir caminando."

Tercera, y muy disfrutable, novela protagonizada por la dupla Valentina Redondo y Oliver Gordon.
Sin dejar de ser una novela de misterio, se introducen elementos típicos del relato de fantasmas, que enriquecen la trama.
Una antigua mansión, un escritor que recrea momentos cruciales de su juventud, un valioso libro desaparecido, el amable espectro de una actriz de Hollywood, una vieja y oxidada jukebox que se inicia sola, alusiones a la presencia del mal, pintorescos investigadores de fenómenos paranormales, un grupo de lectura... y un par de muertes, son los elementos que dan marco a una nueva investigación de la teniente Redondo y su equipo, entre sesiones de espiritismo y divertidas alusiones a populares novelas de Agatha Christie y Henry James.
Narrada en un tono simple y ameno, que hace muy llevadera la lectura, con muchas referencias literarias, donde la autora muestra cuánto disfruta de la literatura, - además de las mencionadas, y de las citas que dan inicio a cada capítulo, también juega un papel importante El guardián entre el centeno, de Salinger -; con una notable descripción de ambientes, y la acertada referencia a lugares y personajes reales, que da cuenta de una rigurosa investigación como parte del proceso creativo y que le da, en definitiva, mayor credibilidad al relato; Donde fuimos invencibles constituye una muy buena opción de lectura, que, desde ya, recomendamos.


viernes, 11 de septiembre de 2020

La lectura de hoy:Un lugar a donde ir, de María Oruña

"A la niebla y el mar, como a los amantes infieles, les cuesta separarse. Deben hacerlo, es su propia naturaleza la que les marca caminos divergentes, pero a veces se entretejen de forma difusa y, en lugar de que todo sea opaco y triste, su encuentro se convierte en algo que sabemos que va a morir, que va a  deshacerse en el aire pero que destila belleza"

Segundo caso protagonizado por Oliver Gordon y Valentina Redondo, a quienes ya conocimos en Puerto escondido.
En esta muy buena y atrapante novela, mientras Oliver  recibe la visita de su ex novia, la aparición casi simultanea de dos cadáveres da inicio a una complicada investigación para la teniente Redondo y su equipo.
De ágil lectura, desde el punto de vista narrativo, se alternan capítulos que narran el curso de la investigación y la cotidianeidad de los protagonistas con otros que, saltos temporales mediante, se refieren a un grupo de espeleólogos, que juegan un rol importante en la trama; y otros breves capítulos, narrados en primera persona donde nos introducimos en la mente de un criminal.
Con una trama muy bien construida, - que, en algunos aspectos nos remite a la obra de Agatha Christie -  , donde se entremezclan  magistralmente elementos de la novela de misterio tradicional con otros del policial de tipo procedimental, y otros más propios del thriller psicológico; con una muy buena ambientación y caracterización de los personajes, y con numerosas referencias culturales y arqueológicas, que también aportan al desarrollo de la historia, Un lugar a donde ir constituye, entonces, una excelente opción de lectura que, desde ya, recomendamos.

domingo, 30 de junio de 2019

La lectura de hoy: Puerto escondido, de María Oruña


"Le resultó casi placentero hacerlo sola, sin su asistenta, como una niña traviesa, y pensó que su primera infancia, en la que todavía estaban su madre y su hermano pequeño, había sido la única patria que jamás le había traicionado, a la que siempre había podido regresar sin velos de tristeza. Aquel era su propio refugio, su puerto escondido."

"Gracias a los que creen en la literatura, la difunden, la sueñan, le imprimen pasión y tiempo, ese oro líquido que se desliza sin remedio. Espero que todo el que haya terminado este libro haya podido visitar, incluso sin querer, su propio y secreto puerto escondido."

Hay novelas que nos gustan por la trama, hay otras que nos gustan por cómo están estructuradas... 
Hay otras que nos gustan por su redacción, por cómo nos cuentan las cosas... 
Hay otras por que nos plantean enigmas y desafíos, otras por los lugares que muestran o por los personajes  a los que dan vida...
Otras por que nos traen gratos recuerdos, otras porque nos entretienen, o nos dejan algo, o nos sacuden, o nos contagian las ganas de seguir leyendo...
Y Puerto escondido, esta magnífica novela que nos ofrece María Oruña tiene un poco de todo eso.
Sin embargo se nos hace difícil escribir una reseña, porque es una novela compleja que puede ser abordada desde distintas perspectivas.
En primer lugar, hay que destacar la notable descripción de ambientes, tanto externos como interiores,  - estos últimos, por ejemplo, con un detalle casi fotográfico - ,y la caracterización de personajes con una profundidad que se va completando  a medida que avanzamos en la lectura.
La narración está hecha en un lenguaje claro y llevadero, con oraciones sólidamente construidas y a tono con el sentido que se le quiere dar a la historia.
En cuanto a cómo está estructurada, hay dos relatos que se van alternando y que, responden a historias diferentes:
Por un lado, narrada en tiempo presente y por un narrador omnisciente, hay una trama típicamente policial que se inicia cuando, emparedado en el sótano de una vieja casona que está siendo refaccionada, se encuentra - envuelto en viejos paños - el esqueleto de un bebé. La aparición, junto al pequeño cadáver, de la estatuilla de un dios azteca, y la pronta seguidilla de asesinatos - de alguna forma - vinculados al hallazgo, constituyen un verdadero desafío para la brigada de la guardia civil dirigida por la Teniente Redondo, y para el dueño de la vieja mansión, Oliver Gordon, quien es uno de los protagonistas de esta parte de la novela. 
La investigación se desarrolla en los términos habituales propios del género, con una muy buena descripción de la labor policíaca y la interacción entre los personajes. Y la resolución del caso llega  ,para los investigadores, por acumulación de evidencias, naturalmente, hacia el final. Hay un buen manejo del suspenso, de los diálogos,  y de los tiempos narrativos. 
Pero, como dijimos, esta es sólo una parte de la obra. La otra, es una narración que, escrita en primera persona en forma de memorias o de diario, nos cuenta la historia de la principal protagonista de la novela: Jana Ongayo, con un relato que se inicia cuando estalla la Guerra Civil Española y Jana era una niña de 8 años, de una pobre familia campesina de Cantabria.
Se trata de una trama melodramática que nos habla, con un realismo notable, y  con un lenguaje cargado de sentimientos, de la vida de Jana y su familia, de la tragedia de la guerra y de las varias miserias de la postguerra, brindándonos, - en una muy buena reconstrucción histórica -,  una clara caracterización de la época y  de sus estereotipos sociales, al mejor estilo de Perez Galdós. En este marco, se va desarrollando una historia que, naturalmente, se vincula a los crímenes del presente. 
La particularidad de este relato es que, además de la magnífica caracterización psicológica de los personajes, hasta casi el final, no sabemos quién lo escribe y a quién está dirigido, ya que la narración de los sucesos está hecha de forma tal que Jana y los demás protagonistas, figuran en tercera persona. Este recurso literario, acrecienta el suspenso y le agrega a la novela un plus de misterio, - y de calidad - al mejor estilo de Agatha Christie. Finalmente, una carta, escrita en primera persona, ayuda al esclarecimiento completo de tragedias y de crímenes separados por 70 años. 
¿Qué mas decir de este Puerto Escondido? El título alude alude a aquel lugar - no solo físico - que sirve de refugio a los protagonistas, y como bien afirma la autora al finalizar su novela, seguramente, quienes la lean, encontrarán, al hacerlo, como yo lo he hecho, su propio "puerto escondido".



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