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domingo, 24 de marzo de 2019

La lectura de hoy: Bajo el fango de la ría, de María Laso

"¿Qué nos lleva a actuar de una manera o de otra? ¿Por qué nuestro subconsciente nos oculta lo que nos puede hacer daño? ¿Cómo influyen nuestros sentimientos en nuestro comportamiento con los demás?"


Esta es la tercera , - y muy buena - , novela escrita por la autora y ambientada en El Rompido, un idílico pueblo costero. y de las tres, es quizás, la más introspectiva, y la que menos acción tiene, pues se centra, principalmente en lo que viven, sienten y piensan tres personas.
De lectura fácil y llevadera, la trama gira en torno a tres protagonistas, cuyas narraciones, mayoritariamente  en primera persona se van alternando en forma de capítulos.
Briana es una joven experta en arte que se traslada a El Rompido para escapar de una relación que mantuvo con un famoso pintor. 
José es un pescador que trata de superar la tragedia que alteró su vida un par de años atrás. 
Ambos se sienten descorazonados, inseguros y temerosos, y buscan la forma de rehacer sus vidas. 
El "Jifero", el tercer personaje, es un psicópata asesino, del que no conocemos el nombre hasta el final.
Así, capítulo a capítulo, vamos conociéndolos, vivenciando sus puntos de vista, sus deseos, sus dudas, sus certezas, sus impulsos, sus ideas, sus temores, y sus acciones.
Un cuarto personaje al que también podemos definir como principal, es un perro, aunque, de él sólo podemos ver sus acciones, que juegan un rol importante en la trama.
Quienes buscan leer un relato policial tradicional, se verán, quizás, defraudados, ya que no hay investigación, casi no hay suspenso, la historia es predecible; y los crímenes que ocurren, o a los que se aluden, están en función de lo que considero el interés principal de la autora, que es hablarnos de los personajes, pero aquí radica, precisamente, uno de los mayores logros de la novela: la capacidad de hacernos meter en la mente de ellos, como por ejemplo, cuando nos muestra simultáneamente las respuestas que da Briana en una entrevista, y lo que piensa verdaderamente.
Con abundantes referencias al arte de la "Perfomance", al arte en general, y al cine contemporáneo, también hay lugar para mostrar el valor de la amistad, y no faltan algunas buenas opiniones sobre el valor de la lectura, como la que aquí compartimos.

"Para mí la lectura tiene un carácter terapéutico, es como un analgésico o una aspirina. Creo que para los que nos gusta leer es la mejor compañía frente al fracaso, el dolor, la muerte, la tristeza y la adversidad, porque entre las páginas de un libro encontramos consuelo a todo ello".

En síntesis, una muy buena opción de lectura, que, desde ya, recomendamos.



domingo, 9 de septiembre de 2018

La lectura de hoy: El tatuaje del faro, de María Laso

"Las teorías generales no sirven para las personas en concreto. 
Sobre todo, si personas como ella decidieron, tiempo atrás, seguir sus propias reglas y ser lo suficientemente listas como para que nada ni nadie las lastime más de la cuenta"



Esta muy buena y atrapante segunda novela de María Laso, está construida en base a dos relatos que se van alternando. El primero, narrado mayoritariamente en tercera persona,  (aunque incluye fragmentos en primera persona, - escritos éstos  en cursiva -) , nos cuenta, en una secuencia temporal con distintos episodios entre 1988 y 2015, la vida de una hermosa mujer, - Patricia - ,signada por situaciones traumáticas, - algunas de ellas violentas, - ; capaz de amar apasionadamente, pero también de despojarse de sentimientos; que va deambulando por ciudades y paises para llenar su vacío interior, y encontrarle sentido a su existencia, - viaje de búsqueda personal que la lleva hasta El Rompido - ; y que deja en su cuerpo distintos tatuajes como registro de sus experiencias vitales más intensas.
En el segundo de los relatos, nos volvemos a encontrar con Ayla, la protagonista de No cruces a la otra banda, quien, en primera persona, nos vuelve a contar escenas de su vida y la de su entorno, en los meses posteriores a los sucesos narrados en dicha novela. 
Naturalmente, las dos historias confluyen y nos permiten entender el porqué de un crimen.
Como en la novela anterior, aquí también la autora nos deleita con una narración muy bien planteada y muy bien construida, pletórica de imágenes, sentimientos y fuerza dramática en la historia de Patricia, que incluyen situaciones que me recordaron las tragedias de Lorca, y de un tono más ligero en el caso del relato de Ayla. Todo ello matizado con reflexiones sobre la vida, el amor, la amistad, los distintos tipos de sexualidad, la educación de los niños, y  el arte, y con críticas a la hipocresía y a ciertos comportamientos condenables de la sociedad tradicional y del mundo de los negocios, y con descripciones de tipo costumbrista, como por ejemplo sobre los festejos de año nuevo y la vida pueblerina.
No faltan las referencias musicales, literarias, al cine y a la pintura. Son significativas, al respecto, las referencias a Frida Kahlo y al Tom Ripley de Patricia Highsmith.
En definitiva, una obra que no dejamos de disfrutar y cuya lectura recomendamos.


"Salió del coche sintiendo mucha lástima de sí misma.
En seguida notó cómo la embriagaban los viejos y reconocibles olores de pueblo:  el del humo de los hogares que empezaban a encenderse para saludar debidamente a la fría mañana; el de la masa de pan cociéndose lentamente en algún horno de leña, en alguna panadería cercana; el del rocío que, al bañar los pinos que circundan la aldea, se adueña de su esencia; el de los excrementos de los animales, que se amontonan en la linde del pueblo y que se utilizan como fertilizante natural en los huertos cercanos o aquel peculiar aroma a jalea de membrillo que alguna hacendosa ama de casa estaría elaborando a tan temprana hora.
Llamó quedamente, aguantando las ganas de patear la puerta..."


martes, 7 de agosto de 2018

La lectura de hoy: No cruces a la otra banda, de María Laso


"El tiempo se acaba…  Sigue corriendo, alimaña, tu reloj vital está exprimiendo sus últimas horas. El cepo se acerca a tu cuello…, notarás como se estrecha enérgicamente el alambre si forcejeas intentando escapar. Mis manos enguantadas mitigarán mi esencia y lo último que olerás será el hedor de tu miedo. Lo postrero que verás será la oscuridad de tu alma. Suda ahora todo lo que puedas porque dentro de nada estarás en la morgue tan fría como un témpano."

Con No cruces a la otra banda, de María Laso, nos encontramos con una muy buena novela, escrita en una prosa ágil y llevadera, que, más allá de la intriga criminal que plantea desde el inicio, como bien lo señala la autora en el epílogo, actúa también como una excelente radiografía de la vida social en los tiempos que corren.
Es que los personajes involucrados son un grupo de matrimonios jóvenes que conviven en un paradisíaco pueblo costero, que interactúan en reuniones, y fiestas, y donde los grupos de Whattsap juegan un papel importante en dicha interacción.
La narración nos lleva por dos caminos que se van alternando. Por un lado, una persona que manifiesta su odio a una mujer y planea su muerte, en un lenguaje cargado de adjetivaciones y subjetividades y por otro, el relato de la vida cotidiana, - tanto de lo que ve que ocurre, como de lo que hace, piensa y siente, - de la mano de la principal protagonista, en un tono simple y coloquial, lo que nos facilita identificarnos con su punto de vista.
Así, asistimos a fiestas de cumpleaños y a reuniones espontaneas de madres mientras esperan a sus hijos a la salida de la escuela o mientras juegan en el parque.
Naturalmente, en esa tranquila rutina diaria vamos asistiendo a pequeñas turbulencias que alteran la aparente calma, a tensiones subyacentes, y a una serie de conflictos que van creciendo hasta llegar al ya anunciado crimen.
Matizado con alusiones musicales, de cine, o literarias, y con reflexiones sobre la importancia de los afectos verdaderos, - aquellos que permanecen por encima de las redes sociales - , o de las frustraciones o ilusiones de los docentes – como tal, doy fe de eso - , nos encontramos con una historia creíble, que podría ser la de cualquier grupo de amigos o conocidos,  donde participan personas comunes, de carne y hueso, que no son perfectas, que viven sus alegrías y dramas – grandes o pequeños – como cualquiera de nosotros; y en este marco, un criminal que nos va contando sus razones, y un crimen.
En síntesis, No cruces a la otra banda es una muy opción de lectura que, además de entretenernos, nos lleva a lugares y situaciones que, seguramente muchos de los lectores, especialmente aquellos que se acerquen o superen los 40, encontrarán muy conocidas.

"Y allí, charlando animadamente, tomándonos un café, varias de las chicas no paran de mirar de reojo y de contestar de manera compulsa los WhatsApp que reciben. El sonido de seis o siete móviles en acción, encima de la mesa, cada uno con un soniquete diferente, es para partirse de risa o para tirarse de los pelos, según como se mire, pero, sin duda, resulta la mar de hilarante. Para más inri, se va contando lo que se habla en esos grupos y lo que se contesta. Da igual si las demás no conocemos a ese compañero que se jubila o si el problema familiar de tal o cual, a una servidora o al resto de las presentes, no nos quita el sueño."

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